miércoles, diciembre 31, 2025
spot_img
spot_img

Editoriales

El fin de año

El 2025 fue, sin rodeos, un año profundamente difícil para el dominicano. Un año que pesó en el bolsillo, en el ánimo y en la conciencia colectiva. La economía cerró con un crecimiento estimado a casi la mitad del año anterior, pero más allá de los indicadores, la realidad se sintió en la calle: menos dinero circulando, más cuentas sin poder pagarse, alimentos cada vez más caros y una canasta básica que dejó de ser básica para convertirse en un lujo cotidiano. A eso se sumó una luz eléctrica inestable, fallida, intermitente, que no solo apagó hogares y negocios, sino también la paciencia de una población ya exhausta.

Abril marcó un antes y un después. La tragedia del Jet Set no fue solo un hecho doloroso de calendario; fue una herida que se incrustó en la eternidad emocional del país. Una sociedad entera quedó consternada, paralizada, sin saber cómo procesar el duelo colectivo ni cómo nombrar lo ocurrido sin que doliera. No lo hemos sabido asimilar, y quizás aún no estamos listos para hacerlo.

Y cuando el año parecía no poder cargar más peso, diciembre llegó con el golpe final: el mayor caso de corrupción de la historia reciente, uno que tocó lo más esencial y sensible de cualquier sociedad: la salud. No fue un escándalo más, fue una traición directa a la vida, a la confianza y a la dignidad de la gente.

El 2025 cerró como un año gris, áspero, difícil de recordar sin apretar los dientes. Un año que no solo dejó cifras negativas, sino cicatrices profundas. Para muchos, no hay duda: fue el año más duro que nos ha tocado vivir en mucho tiempo.

Website |  + posts

Somos EL TESTIGO. Una forma diferente de saber lo que está pasando. Somos noticias, realidades, y todo lo que ocurre entre ambos.

Todo lo vemos, por eso vinimos aquí para contarlo.

RELACIONADAS